Lisandra T Di Liberto, ¡poniéndole color a la vida!

Por Jacky Ramírez

Los artistas son personas con grandes talentos, capaces de introducirse a lo más íntimo de los sentimientos para que, con su creatividad, den vida a los colores, figuras y llenar espacios para que el resto de nosotros podamos ver a través de sus obras, lo maravilloso de la vida. Una de esas artistas que tuve el placer de conocer es Lisandra, una artista puertorriqueña, que su especialidad es pintar vacas rojas con alas.

“La vaca representa a mi pueblo, Hatillo, es la capital de la industria lechera del Caribe, las pinto del rojo que es la representación del crawfish del Red River de Louisiana y les pongo alas porque es mi deseo poder volar desde Shreveport a mi querido Puerto Rico y viceversa. Es una fusión de culturas y de lo que yo represento”, expresa Lisandra, quien empezó sus primeras obras de arte en las paredes de su casa. “Recuerdo que a los 7 años pinté con tizas de colores las paredes de mi casa”.

Su sueño era estudiar diseño de modas o artista plástica, pero no le fue posible debido a que nació en Arecibo, Puerto Rico, una pequeña población alejada de las grandes universidades. Su madre la protegía mucho, mientras que su padre le decía que esa no era una carrera y sólo perdería el tiempo. Conforme Lisandra crecía y se hacía independiente, empezó involucrarse más en el arte.

“A pesar de que mi padre no quería que estudiara, yo sabía que pintar era mi pasión. Cuando finalmente pude estudiar Marketing aproveché la oportunidad para tomar unos cursos sobre teoría del color. Ahí empecé a pintar como un pasatiempo y de repente me llamaron de una galería en San Juan y me dieron la oportunidad de exponer algunos de mis cuadros”.

La versatilidad de Lisandra la llevó a hacer cuadros a lápiz, pintura o acuarelas. Cualquier cosa donde ella pudiera plasmar sus formas era perfecto para ella. Aunque su talento no era tan reconocido en Puerto Rico, ella continuaba haciendo sus pinturas, mientras trabajaba en diferentes oficios para salir adelante. Uno de esos trabajos fue en una compañía de celulares que la llevó a mudarse a Santa Cruz, de las Islas Americanas. Quedó admirada por la cultura y el color de los mocojumbies, que son bailarines montados en zancos que representan zombis o espíritus, una tradición africana muy pintoresca que fue traída al Caribe.

En ese mágico lugar conoció a su ahora esposo, quien la invitó a Louisiana, a empezar una nueva vida juntos y llegó a Shreveport en 2010. Al igual que la mayoría de los inmigrantes, los comienzos fueron muy difíciles, sin dinero, ni amigos, sólo se tenían el uno al otro y fue ahí cuando ella empezó a pintar las vacas rojas con alas. Símbolo de la fusión de su nostalgia, sus raíces y su nuevo comienzo.

“Cuando vi mis primeros cuadros, no me gustaron mucho, no estaba convencida de mi dibujo, no sabía cómo iba a reaccionar la gente al ver a vacas rojas con alas y estaba preocupada. Después entré al SRAC ( Shreveport Regional Art Council). Ahí me dieron mucho apoyo, me sentí parte de cada uno de ellos. Fue la primera vez que vi que a pesar del objetivo de pintar con colores, los colores no hacían la diferencia entre nosotros. Había hispanos, morenos y blancos. Me hicieron sentir parte del grupo. Después de ese curso, me hicieron una mini graduación con una exhibición y empecé a darme a conocer. Fui nombrada Artista del Año en 2015 y mi nombre empezó a circular en la prensa. Me llamaron de Arkansas para ser parte de algunas exhibiciones donde participaron latinos y también he hecho algunos murales en la ciudad”, continúa Lisandra emocionada, narrando sus éxitos.

Ella continúa buscando darse a conocer en otras ciudades, su mirada está puesta en Dallas, por la gran apertura que tienen en el arte y sobre todo, por el mercado que existe y el alto precio que se paga allá por el arte. Por lo pronto, poco a poco sigue trabajando entre acrílicos, murales y proyectos especiales. “Me gustaría ser una representación para la mujer en sí, como una Frída. ¡Todo mundo ama a Frida yo quiero ser la nueva Frida!”

Por ahora, nuestra querida artista puertorriqueña está terminando un cuadro de la gran artista que ella admira, Frida, y continúa con nuevos proyectos para sus próximas exposiciones, así como también ayuda a jóvenes y niños a descubrir sus talentos. Te invitamos a seguirla por Facebook en Lisandra T Di Liberto Brown y a seguir apoyando a artistas locales.

Artists are people with great talents, capable of introducing themselves to the most intimate of feelings so that, with their creativity, they give life to the colors, figures, and fill spaces so that the rest of us can see through their works the wonders of life. One of those artists, whom I had the pleasure of meeting, is Lisandra, a Puerto Rican artist, whose specialty is painting red cows with wings.
“The cow represents my town, Hatillo. It is the capital of the dairy industry of the Caribbean. I paint them red which is the representation of the Red River crawfish of Louisiana and I give them wings because it is my desire to be able to fly from Shreveport to my beloved Puerto Rico and vice versa. It’s a fusion of cultures and what I represent, “says Lisandra, who started her first works of art on the walls of her house. “I remember that at age seven I painted the walls of my house with colored chalk.”
Her dream was to study fashion design or plastic arts, but it was not possible because she was born in Arecibo, Puerto Rico, a small town away from the big universities. Her mother protected her a lot, while her father told her that this was not a career and she would just waste time. As Lisandra grew and became independent, she began to become more involved in art.
“Even though my father did not want me to study, I knew that painting was my passion. When I was finally able to study Marketing, I took the opportunity to take some courses on color theory. There I started painting as a hobby and suddenly I was called from a gallery in San Juan and they gave me the opportunity to exhibit some of my paintings.”
The versatility of Lisandra led her to make pencil, painting or watercolors. Anything where she could shape her forms was perfect for her. Although her talent was not so well known in Puerto Rico, she continued to make her paintings, while working in different trades to get ahead. One of those jobs was in a cell phone company that took her to Santa Cruz, on the American Islands. She was admired for the culture and color of the mocojumbies, who are dancers mounted on stilts that represent zombies or spirits, a very picturesque African tradition that was brought to the Caribbean.
In that magical place she met her future husband, who invited her to Louisiana, to start a new life together. Thus, they arrived in Shreveport in 2010. Like most immigrants, the beginnings were very difficult, with no money, no friends, they only had each other, and it was there when she started painting the red cows with wings. Symbol of the fusion of its nostalgia, its roots and its new beginning.
“When I saw my first paintings, I did not like them very much, I was not convinced of my drawings, I did not know how people would react when they saw red cows with wings and I was worried. Then I entered the SRAC (Shreveport Regional Art Council). There they gave me a lot of support. I felt like part of each of them. It was the first time I saw that despite the goal of painting with colors, colors did not make the difference between us. There were Hispanics, dark and light. They made me feel like part of the group. After that course, they did a mini-graduation with an exhibition and I began to make myself known. I was named Artist of the Year in 2015 and my name started circulating in the press. I was called from Arkansas to be part of some exhibitions where Latinos participated, and I have also made some murals in the city,” continues Lisandra excitedly, narrating her successes.
She continues to seek to be known in other cities. Her eyes are on Dallas, for the great openness they have in art and above all, for the market that exists, and the high price paid there for art. For now, little by little she continues working among acrylics, murals and special projects. “I would like to be a representation for the woman herself, as a Frida. Everyone loves Frida; I want to be the new Frida! ”
For now, our beloved Puerto Rican artist is finishing a painting of the great artist she admires, Frida, and continues with new projects for her upcoming exhibitions, as well as helping young people and children discover their talents. We invite you to follow her on Facebook at Lisandra T Di Liberto Brown and to continue supporting local artists.

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